Trastorno del espectro autista TEA

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por la presencia de dificultades en el desarrollo de la comunicación y de la interacción social, junto con patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, además de otras manifestaciones clínicas que pueden variar enormemente de una persona a otra.

La prevalencia en la actualidad de este trastorno ya alcanza el 1%, es decir, de cada cien nacimientos uno presenta TEA, y en la provincia de Málaga ya hay unas 16.000 personas diagnosticadas, de ahí la importancia de dar visibilidad a este síndrome de tan amplio espectro.

Síntomas del Trastorno Espectro Autista TEA

Aunque los niños y adultos con trastorno espectro autista TEA, en mayor o menor medida presentan ciertas características comunes que son las que definen al trastorno, se suele hablar de espectro ya que, dentro de los casos diagnosticados, las manifestaciones de este trastorno varían enormemente de un individuo a otro.

Así, en un extremo del espectro autista se podrían encontrar personas en las que el cuadro de autismo se acompaña de discapacidad intelectual y marcado retraso, o incluso ausencia del lenguaje (autismo grave), mientras que en el otro extremo del espectro se encontrarían aquellas personas que presentan buenas capacidades intelectuales (incluso por encima de la media) y capacidades lingüísticas acordes con su edad cronológica (asperger).

 

Déficit persistente y no apropiado a la edad y nivel de desarrollo intelectual para mantener comunicación e interacción social recíproca, observándose limitaciones para: 

 

  • Comprender, interesarse o responder a las comunicaciones sociales verbales y no verbales de otros
  • Comprender y expresar la integración de componentes verbales y no verbales como el contacto visual, gestos, expresiones faciales y lenguaje corporal
  • Comprender el uso del lenguaje en el contexto social apropiado y habilidad para sostener conversaciones recíprocas
  • Comprender las bromas, los chistes, los dobles sentidos o las metáforas, ya que su lenguaje, si existe es muy literal
  • Establecer y mantener relaciones con sus iguales
  • Comprender los distintos contextos sociales 
  • Dificultad para ponerse en el lugar de otra persona y responder a los sentimientos, estados emocionales y actitudes de otros 
  • Compartir intereses (en los niños más pequeños, por ejemplo, no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás)

Patrones de comportamiento e intereses restrictivos, repetitivos e inflexibles, o actividades que son claramente atípicas o excesivas para la edad del individuo, su género y contexto sociocultural. Se observa:

  • Dificultad de la persona para adaptarse a nuevas circunstancias, provocando cierto estrés que puede ser ocasionado incluso por cambios mínimos en el ambiente familiar o frente a eventos no anticipados
  • Inflexibilidad o adherencia al seguimiento de determinadas rutinas
  • Excesiva adherencia a las reglas y patrones excesivos de rituales
  • Hipersensibilidad a estímulos sensoriales como sonidos, luces, texturas, olores, sabores, calor, frío o dolor
  • Persistente preocupación con uno o más intereses especiales, partes de objetos, tipos de estímulos o adherencia inusualmente fuerte a objetos particulares
  • Ausencia de juego simbólico (dar de comer a muñecas, hacer cocinitas, jugar a coches como si fueran de verdad)
  • Patrones de movimientos repetitivos y estereotipados (llamados estereotipias), como movimientos inusuales de manos y dedos, balanceos, marcha de puntillas, posturas no usuales, etc.

Capacidades de las personas con TEA

Las características que definen el  TEA no se traducen únicamente en dificultades, sino que también presentan una serie de capacidades que son las siguientes: 

  • Curiosidad por temas muy específicos
  • Conocimiento especializado sobre temas de su interés
  • Meticulosidad
  • Sinceridad
  • Honestidad
  • Respeto y cumplimiento de las reglas establecidas
  • Atención por los detalles
  • Buena adaptación y seguimiento de las rutinas 
  • Buenas competencias en tareas mecánicas y repetitivas
  • Capacidad para escuchar sin prejuicios

¿Por qué es tan importante una detección precoz en el Trastorno Espectro Autista TEA?

Se entiende por detección el momento en el que los profesionales reconocen una dificultad o un trastorno en el niño, y por consiguiente se comienza a trabajar con él. El abordaje que requiere este tipo de trastorno es multidisciplinar, incluyendo a pediatras, psiquiatras infantiles, psicólogos, equipos educativos y por supuesto a la familia, ya que son los padres los que en muchas ocasiones son los primeros en detectar las peculiaridades y diferencias en el desarrollo de su hijo. 

No hay duda de la importancia de una detección precoz de cualquier signo de alarma que pueda hacer sospechar de la presencia de un posible Trastorno del espectro autista, ya que es esencial para la mejora del pronóstico global de estos niños.  Por ello, las ventajas de llevar a cabo una detección precoz en el Trastorno del espectro autista son las siguientes: 

  • Inicio temprano del tratamiento e intervenciones focalizadas en TEA.
  • Planificación educativa acorde a sus necesidades específicas
  • Atención médica especializada, pruebas diagnósticas genéticas y de neuroimagen
  • Asesoramiento genético para planificación familiar
  • Proporciona acceso a recursos, apoyos y servicios
  • Previenen o rectifican diagnósticos erróneos
  • Reduce la incertidumbre y el estrés de los padres
  • Ayuda a identificar necesidades de apoyo familiar
  • Ayuda a que otras personas entiendan lo que es el TEA
  • Favorece la capacidad de afrontamiento del niño y de la familia
  • Contribuye a desarrollar la adaptación social del niño en el futuro.

¿Cómo tratar el TEA Trastorno del espectro autista?

Al igual que en el proceso de detección precoz, el abordaje multidisciplinar es también fundamental en el proceso de intervención (equipo educativo, psicoterapéutico, farmacológico, familiar, etc.). Gran parte de la intervención en TEA se centra en la familia, ya que de esta manera se permiten generalizar los aprendizajes y afrontar problemas de conducta en sus entornos naturales de desarrollo, adaptando las intervenciones con el menor a las necesidades y fortalezas de la familia.

El objetivo es siempre buscar una mejora en las áreas que se encuentran más afectadas en el niño (área de la comunicación/social y comportamental), pero este trabajo se puede desempeñar de distintas formas, es decir, utilizando diferentes metodologías. 

Algunas de las metodologías más conocidas en la primera infancia son las siguientes: 

  • ABA (Análisis conductual aplicado): Se realiza un programa de trabajo individual para cada niño en función de sus características y se lleva a cabo por terapeutas, formando a los padres para que apliquen los procedimientos enseñados en casa. Para alcanzar los objetivos, por un lado, se descomponen en partes las tareas que se pretenden enseñar, y por otro, se utilizan técnicas específicas de modificación de conducta para fomentar aquellas deseables y eliminar las no deseables. Dentro de estas estrategias, lo fundamental es el refuerzo, es decir, la aplicación de consecuencias positivas para el menor (alabanzas, juguetes, actividades…)  ante las respuestas deseadas con el objetivo de afianzarlas.  

  • Modelo Denver: Es muy similar al modelo ABA, y se centra en el trabajo en sesiones de juego con el niño, en las que se usan actividades cortas para mantener su atención. Se trabaja en el entorno natural del menor, donde los padres llevan a cabo la intervención junto con el terapeuta, y su técnica principal es el refuerzo de tipo social (alabanzas, atención, etc.). 

La elección de una u otra se hará en función de las características y necesidades propias de cada niño y su familia, pero siempre teniendo presente cuales son los elementos comunes que según la evidencia científica debe tener un buen programa de intervención independientemente de la metodología que se utilice en el mismo. 

De forma complementaria a la metodología que se trabaje para avanzar en el desarrollo del menor de forma global, se darán a la familia determinadas pautas que se pueden seguir para mejorar determinados momentos del día, como por ejemplo las siguientes conductas: 

  • Conductas problemáticas: Estas conductas se suelen presentar con mayor frecuencia e intensidad debido a las dificultades propias del trastorno. La corriente psicológica basada en el apoyo conductual positivo defiende las intervenciones para el abordaje de problemas de conducta de forma positiva, siendo su principal objetivo cambiar el entorno para hacer que la conducta problemática sea irrelevante, mientras que la conducta alternativa socialmente adecuada se convierta en la más eficaz. Para tratar este tipo de comportamientos disruptivos y de irritabilidad también será necesario un abordaje médico por parte de psiquiatría infantil.

  • Habilidades sociales de la vida diaria: Son el conjunto de conductas que permiten una interacción óptima tanto en el entorno más próximo como con otras personas estableciendo relaciones interpersonales, y es una de las áreas con mayor afectación en los niños TEA ya que presentan muchas dificultades para ponerse en el lugar del otro, iniciar y mantener conversaciones, escuchar, guardar los turnos de palabras, interesarse por el otro. Por ello, además del trabajo individual con el niño, son muy recomendables los grupos de habilidades sociales para trabajar todas estas dificultades. 

  • Situaciones más específicas: Existen situaciones en la vida diaria que son necesarias para un desarrollo óptimo en la vida del menor y su familia, y algunas suelen presentar dificultades en las personas con TEA que generan grandes problemas, como por ejemplo podría ser ir al médico. Por lo tanto, además de llevar a cabo estrategias de preparación, como pueden ser anticiparles con antelación este tipo de situaciones, utilizando un calendario para indicarle el día de la cita, proporcionar información específica al niño referida a la situación en concreto, será también recomendable enseñarles distintas técnicas de relajación, siendo una de las más conocidas la relajación muscular progresiva de Jacobson. 

¿En qué consiste el tratamiento farmacológico en los niños con TEA?

Junto a esos síntomas centrales del autismo, el 70-90% de niños con autismo tienen trastornos psiquiátricos adicionales significativos que empeoran su funcionamiento diario y reducen la calidad de vida de ellos y sus familias. Éstos comúnmente toman la forma tanto de problemas emocionales (por ejemplo, ansiedad o ánimo depresivo) como conductuales (por ejemplo, problemas de conducta, irritabilidad, conducta oposicionista o hiperactividad) además de otros problemas como las alteraciones en el ciclo sueño-vigilia o dificultades significativas a nivel atencional (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad comorbido). 

El tratamiento farmacológico se centra en minimizar estos síntomas y por consiguiente mejorar su funcionamiento tanto a nivel escolar como familiar. 

Actualmente existen estudios prometedores de nuevos fármacos que están demostrando mejoría a nivel de sintomatología de TEA. 

Debido a la alta frecuencia de alteraciones psiquiátricas adicionales que presentan estos niños, es recomendable la valoración por un médico especialista en psiquiatría infantil para un tratamiento farmacológico adecuado e individualizado en caso de que sea necesario.

En Cips Málaga , disponemos de un excelente equipo médico multidisciplinar con el que poder evaluar , diagnosticar y realizar un tratamiento individualizado a medida de cada niño que aborde sus necesidades especificas. Consultenos su caso 

Referencias

Ibáñez López, P., & Mudarra, M.J. (2014). Atención temprana: diagnóstico e intervención psicopedagógica. Editorial: UNED

Ojea, R.M. (2017). Trastorno del Espectro Autista. Editorial Pirámide

Palomo, R. (2017). Autismo: teorías explicativas actuales. Madrid: Alianza Editorial

Simonoff, E., Pickles, A., Charman, T., Chandler, S., Loucas, T., & Baird, G. (2008). Psychiatric disorders in children with autism spectrum disorders: prevalence, comorbidity, and associated factors in a population-derived sample. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry47(8), 921-929.

Wendy L, S., & Theresa, F. (2006). ¿Mi hijo es autista?: Una guía para la detección precoz y el tratamiento del Autismo.

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